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Comentarios: Dr. Reinaldo Pierre (Clínica Razetti de Barquisimeto, Venezuela)
En este primer caso clínico del año que nos presentan las Dras. Furnes y Daruich encontramos a un escolar de 7 años con un déficit de peso considerable, importante compromiso de su estado general, deshidratado, polipneico, pálido y ojeroso quien consulta por un cuadro doloroso abdominal agudo, no acompañado de fiebre, diarrea ó vómitos, pero sí de síntomas importantes tales como distensión abdominal, signos de irritación peritoneal, ascitis y edema periférico. Frente a este escenario clínico la evaluación del paciente permitió alcanzar el Dx de una Gastroenteritis eosinofílica asociada a infección por Helicobacter pylori.


La Gastroenteritis eosinofílica (GEE) está incluida en el grupo de trastornos eosinofílicos gastrointestinales primarios (EGID, por sus siglas en inglés), los cuales cursan con grados diversos y a diferentes niveles de inflamación e infiltración eosinofílica gastrointestinal en ausencia de causas previas o secundarias conocidas tales como infecciones, EII, medicamentos, etc. En relación a las mencionadas causas secundarias de eosinofilia tisular GI, es necesario recordar que la infección por Helicobacter pylori puede por sí misma causar como parte de la respuesta inflamatoria local eosinofilia gástrica e inclusive duodenal. Sin embargo, en este y otros casos el contaje de los eosinófilos es importante ya que eosinofilias tisulares a los niveles descritos en este paciente (≥ 20-30 eos/HPF) generalmente corresponden a una entidad primaria tipo GEE.


En cuanto a la forma de presentación clínica, se describen al menos tres (3) variantes de la GEE de acuerdo a la profundidad y extensión de la infiltración de la pared GI: la variante mucosa (la más frecuente: 45 - 80%) que puede cursar con dolor abdominal, vómitos, diarrea, sangrado, signos clínicos de enteropatía y malabsorción intestinal con hipoalbuminemia, anemia, pérdida de peso y edema; una variante Muscular propia (12 - 30%) que puede cursar con signos clínicos de pseudo-obstrucción intestinal y, por último; la variante subserosa (12%) que puede cursar además de todo lo anterior con eosinofilia sistémica importante (no encontrada en el presente caso), ascitis eosinofílica, irritación peritoneal e inclusive peritonitis. La presencia de ascitis en el caso motivo de la presente discusión podría hacer pensar en una GEE de tipo subserosa ó al menos una variante mixta con componente subseroso. Sin embargo, el diagnóstico diferencial se basa en el análisis del líquido ascítico (mandatorio en todos los casos) que permite diferenciar la ascitis eosinofílica característica de otros tipos de ascitis.


En cuanto al tratamiento, en casos como el descrito es importante comenzar por la erradicación del Hp ó de cualquier otro enteropatógeno que pudiese encontrarse (es muy frecuente también la asociación con Giardia duodenalis), el uso a una dosis superior a la dosis anti-secretora convencional (dosis anti-inflamatoria) de IBP (sobre todo en casos con esofagitis ó gastritis eosinofílica - ver Conferencia sobre Esofagitis Eosinofílica en LASPGHAN-TV) y al mismo tiempo abordar el proceso inmuno-inflamatorio a través de la dieta de exclusión, que puede incluir dos, tres ó hasta seis alimentos (PLV, huevo, trigo, soya, pescado y frutos del mar, maní y frutos secos). En todos los casos las decisiones terapéuticas deben tomar en consideración la severidad de los síntomas, la severidad del infiltrado eosinofílico y el estado nutricional del paciente. En caso de pobre respuesta clínica, endoscópica e histológica a la dieta (siempre es necesario una endoscopia de control post-tratamiento para evaluar respuesta) ó en casos de compromiso nutricional importante es necesario considerar el uso de esteroides tipo metil-prednisolona (Ver algoritmo).
Tratamiento de la GEE en niños